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Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

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Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Sáb Nov 08, 2014 12:05 pm

Estuvieron cabalgando un rato hasta llegar a la laguna. Leticia pensaba en que nunca se había sentido tan cómoda con alguien como lo hacía con Alonso, lo cual la extrañaba, pues a lo largo de su vida había conocido a multitud de personas, aunque todas de clase alta, con las que no se había sentido cómoda ni siquiera, sino incómoda. Era algo un tanto nuevo para ella, no habría sabido describirlo, pero hacía que se sintiera muy bien, y que la sonrisa la acompañase todo el tiempo.

Cuando llegaron finalmente, el agua se veía cristalina y pura, y el paisaje otoñal que ofrecía el bosque alrededor hacía más hermoso el lugar. Leticia paró poco a poco a Luna, y cuando estuvieron parados definitivamente, entonces dijo con voz alegre:

Hemos llegado.

Leticia esperó a que Alonso desmontara en primer lugar, para  después hacerlo ella misma, acariciando el hocico del animal levemente, como si estuviera dándole gracias por traerlos al lugar. Acto seguido, volvió la mirada a Alonso, y le dijo con una sonrisa:

¿Por dónde empezamos?

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Sáb Nov 08, 2014 4:49 pm

Al llegar al lago me invadieron recuerdos, malos recuerdos, aquí fue donde encontré a Aurora... en fin... el agua cristalina me recordaba el momento en que le dije que viniera aquí para declararme... de nuevo ese hielo crecía, o eso parecía hasta que escuché la voz de Leticia, sacandome los recuerdos. -eh... Sí. - y bajo del caballo, no quería que me viera afectado.

Una vez en el suelo le tiendo la mano para que bajara, cortesía de los chicos hacia todas las chicas. -Pues... - y miro en rededor, la verdad este lugar es muy espacioso asi que... -¿Te parece bien aquí mismo?- mientras se lo propongo yo voy desenvainando la espada de la tela que la cubre, como si fuera la funda, la verdad es que es una espada preciosa, en principio de tres generaciones, primero era de mi abuelo paterno, luego de padre y ahora mía, vamos que ahora tiene valor simbólico. Una vez fuera la miro sonriendo, esperando su respuesta.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Sáb Nov 08, 2014 5:12 pm

Leticia había aceptado la mano de Alonso para ayudarla a bajar, y le notó que estaba algo triste antes de bajar de la yegua. Leticia intentaba que se sintiera bien con ella, y que olvidase las cosas malas del pasado. Alonso sugirió empezar allí mismo, desenvainando su propia espada, bastante hermosa para el gusta de Leticia, que por su parte cogió la daga de la bota, igualmente magnífica. Alonso mira a Leticia esperando respuesta, y ella sonríe, diciendo:

Me parece perfecto.

Acto seguido, ella trata de imitar la posición en la que ha visto muchas veces ponerse a su hermano en sus entrenamientos, un poco alerta y con el arma en alto. No sabía si se estaba poniendo adecuadamente, por lo que preguntó a Alonso:

¿De esta forma?

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Sáb Nov 08, 2014 10:28 pm

Veo como saca la daga que guarda y me paro a pensar en que posiblemente nunca haya empuñado una espada, simplemente me quedo observandola, una espada pesa más que una daga. Me quedo unos segundos igual, miro mi espada y tomo una decisión. -Espera...- y me acerco a ella para ofrecerle la empuñadura de mi espada. -Creo que antes de practicar con una daga lo que sería un duelo creo que deberías notar lo que pesa una espada y hagas movimientos como al aire para que te familiarices mejor a ella... - entonces miro en rededor por si veía algún tronco contra el que practicara, acabo escogiendo uno al azar.

Entonces entendí que hace falta teória, ahora empezaba a entender el entrenamiento que me dio mi padre. - Imagina que es una persona, te voy a dividir el tronco por zonas de alguien de nuestra estatura... necesitaré la daga para marcarlas... - mientras lo digo extiendo la mano pidiéndola prestada.

Una vez la tengo en la mano empiezo a hacer marcas, mientras le indicaba las partes, cabeza, pecho, abdomen y las piernas las dividi desde las rodillas para que viera los puntos. Aquí me.acerco a ella para explicarle. -Lo que tienes que hacer es atacar, pero no de cualquier manera, la punta siempre ha de ir apuntando hacia el otro, de manera que cuando ataques... - y tomo la mano con la que sujeta el arma, apuntando recto, poniendo mi cuerpo paralelo al suyo, mi pecho cerca de su espalda y nuestros rostros muy cerca y también paralelos para poder tener el mismo punto de mira. -¿Ves? Hay que mantenerla asi, al menos cuando vas a atacar porque así... - entonces hago un movimiento, flexionando su brazo para luego hacer el mismo movimiento pero al revés, estirando el brazo, indicando que así puede entrar al atacante, solo que lo hice un poco hacia arriba. -Esta es la forma más básica para atacar... ¿Lo entiendes?- y volteo mi rostro hacia ella todavía muy cerca.del.suyo, fijando mi mirada en la suya... otra vez... otra vez la misma sensación de complicidad... No podía romper el rumbo de mi mirada, unos segundos que dejan la mente en blanco, donde la respiración se vuelve muy ligeramente fuerte, sensaciones que no creí que viviría con otra que no fuera Aurora. Al fin rompo esas miradas. - Bueno... intenta hacerlo, una vez te.acostumbres hazlo más rápido ¿vale?- no entendía.por qué, pero me estaba devolviendo la felicidad... pero aún estaba dolido por la muerte de quien he amado pero, por un momento fue como si viviera en ella...

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Dom Nov 09, 2014 7:56 am

Alonso se queda observándola unos segundos, y Leticia teme no haberse posicionado adecuadamente, pero entonces se le acerca, ofreciendo la empuñadura de su espada. Leticia se queda levemente sorprendida, hasta que el chico explico que lo mejor sería notar el peso de una verdadera espada, y hacer movimientos en el aire para familiarizarse con el arma. Leticia aceptó la espada, y la mano se le cayó levemente cuando él se la dejó. Ella nunca antes había sostenido una espada de verdad, y pesaba notablemente más que una daga, pero no vaciló ni un momento, y se esforzó en mantenerla como había hecho anteriormente con su propia arma. Leticia era alguien que, como su madre, no se rendía fácilmente. Alonso se paró un momento y miró alrededor, como buscando algo. Leticia se preguntó el qué, confusa. Cuando pareció haberlo encontrado, Alonso se dirigió hacia un árbol no muy lejano, y ella le siguió.

Él le pidió que imaginara al tronco como una persona real, y para hacérselo más fácil, le dividió el árbol en zonas del cuerpo con su daga, que le dejó con una sonrisa. Las partes Leticia las reconoció como cabeza, pecho, abdomen, y piernas divididas por rodillas, bastante fácil de comprender, y asintió levemente cuando él terminó de hacerlas.

Acto seguido, explicó que lo que ella debía hacer ahora era atacar, pero no dando estocadas de cualquier forma, la punta apuntando hacia el otro lado. Entonces se acercó y cogió la mano con la que Leticia sostenía la espada con toda su ferza, que sintió como si un pequeño calambre le recorriera el cuerpo. No entendió por qué, pero cuando Alonso se puso paralelo a ella, con sus rostros tan cerca el uno del otro, teniendo el mismo punto de mira, Leticia se sintió un poco nerviosa. Él continuó explicando, dándole una demostración firme del movimiento básico para el ataque, que Leticia comprendió bastante bien. Cuando Alonso le preguntó si lo entendía, y la miró sus rostros estaban todavía muy cerca, fijas las miradas, y Leticia se quedó sin aliento. Sentía que no podía hablar para responderle, era un momento tan... tan de ellos, que no lo quería romper. Finalmente, fue Alonso el que lo hizo, y Leticia salió del trance.

Ah... sí, lo entiendo, parece fácil —comentó la joven, con una gota de nervios en la voz, por el momento anterior.

Alonso le indicó que intentara hacerlo, y una vez acostumbrada lo repitiera más rápido. Ella asintió y se volvió a concentrar en su objetivo. Repitió lo que él la había enseñado, flexionando el brazo, y estirándolo. Leticia sintió que lo hizo un poco lento, y además la espada se le fue un poco hacia abajo en el estiramiento. La joven dejó de la punta tocase la hierba unos segundos, para descansar un poco.

No estoy acostumbrada al peso de la espada, pero lo conseguiré —le dijo a Alonso, mientras levantaba de nuevo el arma, manteniéndola lo más recta posible con respecto al tronco de práctica.

Leticia permaneció ahí, intentándolo varias veces más, algunas fallidas, puesto que de nuevo el peso nuevo para ella la hacía dirigir la punta hacia abajo, hasta llegar al suelo. La joven lo siguió intentando, poniéndole mucho empeño y concentrándose al máximo en la espada, intentando que su brazo y el arma fuesen uno. Finalmente, en un movimiento de flexión y estiramiento, logró que la espada estuviera en un punto perfecto, y la sostuvo ahí durante unos segundos, con cara de felicidad por su logro, miró a Alonso con una sonrisa radiante.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Dom Nov 09, 2014 10:59 am

Es justo como ella ha dicho " parece fácil" pero simplemente guardo silencio, observando sus intentos mientras me cruzo de brazos, doblando ligeramente la cabeza. Al principio veía que le costaba, algo que me esperaba, en la mayoría de sus intentos fallaban rozando el suelo. -Tranquila, es normal que te pese, pero con esto también aprendes la medida de la hoja, ya no solo es el peso, una espada es mucho más larga que una daga, por eso hay que calcular distancias para que no roce con nada. - me sentía como un verdadero maestro dando notas mientras practica. -Ya solo es cuestión de practicar, simplemente convierte la espada como tu mano para ver mejor el alcance.- eso último fue para que confiara más en si misma, ya se dará cuenta en que cuanto más confíe más derecha estará el arma y más certeras las estocadas.

Justo entonces veo que lo logra a lo que sonrío con ella. -Muy bien, aprendes rápido... recuerda que cuanta más práctica hagas más lo perfeccionarás. Ahora voy a enseñarte la defensa. - mientras hablo me acerco, tomando con fuerza la daga que antes me prestó. -En los duelos las espadas chocan precisamente por la defensa que realizan, por ejemplo tienes que ver en que punto te van a atacar, por ejemplo si yo hago así... - Hice un movimiento de ataque bajo. -… podrías perder la vida, por eso me tienes que bloquear el camino. - dicho movimiento lo hice suponiendo la medida de mi espada, por lo que a la daga le faltaba distancia para estar cerca de ella, así no la hiero...

La vuelvo a mirar a los ojos volviendo así esa especie de conexión. Otra vez el tiempo se congela mientras mi corazón recobra la vida en ese instante, la luz estaba volviendo en mí, el hielo abandonaba mis pulmones permitiendome respirar de nuevo. El viento soplaba dibujando a nuestros pies la misma libertad por las pocas hojas que se estaba llevando... hacía frío pero en mi interior ese frío se iba menguando en este segundo, para mí congelado... vi como el sol brillaba sobre sus cabellos y ojos, me veía reflejado en ella, el mismo espíritu aventurero y las mismas ganas de superarnos a nosotros mismos. Era como si una cadena me hubiera atado de pies a cabeza, parecía una princesa... El brillo que cogía del sol y el balanceo de sus cabellos y ropa de manera muy suave me cautivaban, como un veneno que paraliza el cuerpo o no puedas controlar tu voluntad... todo otra vez... ella a regresado, era como si hubiera sabido que sí la amaba y para que no me viera solo me regalara a Leticia. ¿Que me pasaba? ¿Por qué pensaba todo esto? cuando Aurora murió creí que jamás me volvería a enamorar y ahora... hasta comencé a ruborizarme un poco... Y ahora empezaba a darme igual el por qué... simplemente dejaba que mi corazón palpitara de nuevo a su lado, el sol regresaba a mi vida y a mí me hacía falta, tanta falta ese calor... como si ella fuera la cura de mi pena. Para mí ya no era una noble sin más, era la princesa de mi alma, las llaves a mi regreso a la felicidad, mi segunda oportunidad para volver a sonreír, quien me comprende a la perfección. Entonces agito mi cabeza para poder liberarme y regresar a la tierra porque mirándola a ella era como mirar el cielo, como volar cerca del sol. Tragué saliva y me dispuse a continuar con la lección. -¿Estás lista?- mientras mi corazón ya no podía parar de latir con fuerza.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Dom Nov 09, 2014 1:35 pm

Alonso sonrió junto a ella, y comentó que aprendía rápido, haciendo sentirse orgullosa a la noble, dispuesta a practicar hasta perfeccionar del todo el movimiento, como él había comentado. Ahora pasaban a la lección de defensa, algo esencial en las peleas de esgrima, dado que sin buena defensa, estás muerto con gran facilidad. Leticia lo sabía de sobra, ya que numerosas veces el Comisario habría matado a Nuño por descuidar su defensa en las lecciones, si él hubiera querido claro. Alonso se acercó, con la daga de Leticia en la mano, explicando que en los duelos las espadas chocan precisamente por la defensa realizada, por eso había que estar alerta con los movimientos y estocadas del adversario, como por ejemplo él, que realizó un movimiento de ataque abajo, sin llegar a darle a la joven, que supuso que él lo tendría calculado perfectamente.

Entonces se produjo un silencio largo, en el que Leticia miró a los ojos a "su maestro", estableciéndose una especie de vínculo entre ellos, algo inexplicable, algo que hacía que la joven contuviera el aliento, y escuchase con perfecta claridad los sonidos de su corazón al latir. No sabía si él sentía lo mismo, y cuando se miraban de esa forma el mundo parecía congelarse unos segundos para mirarlos solo a ellos dos. Leticia miraba a Alonso, y él la miraba a ella, explorándose el uno al otro sin hablar y sin tocarse, solo con los ojos. Y cuando ella lo miraba se veía a ella misma reflejada en él, tan parecidos, con tantas ganas de aventura y de superación, y a la vez de mundos tan diferentes, imposibles de juntar... Solo pensarlo Leticia sentía una punzada en el pecho, recordando por instantes que aquello no era posible, ni lo sería. No por ellos, sino por el mundo en que les había tocado vivir. Una ilusión imposible de hacerse realidad. A pesar de que su cabeza le dijese todo esto, su corazón no podía evitar dejar de latir tan deprisa, y su cuerpo no podía evitar agitarse levemente, y sus mejillas no podían evadir el calor que les subía poco a poco. ¿Cómo algo tan maravilloso era tan imposible de realizar? Leticia tragó saliva y salió de su trance al escuchar a Alonso preguntarle que si estaba lista.

La joven parpadeó un par de veces, algo confundida, y recordó entonces lo que estaba haciendo. Sacudió un poco la cabeza para despejarse, y asintió a la vez que afirmaba:

Lista.

Entonces apretó la mano alrededor de la empuñadura de la espada, con todos los sentidos alerta, preparada para bloquear cualquier golpe de cualquier parte. Se concentró al máximo en ello, tratando de no escuchar los latidos de su corazón, que parecía iba a salírsele en cualquier momento por la boca.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Dom Nov 09, 2014 5:32 pm

Una vez escucho su respuesta yo empiezo a prepararme, mientras le daba tiempo a ponerse en guardia. Observaba los posibles puntos para "atacar" decidiendome al final por el mismo del ejemplo para que tuviera práctica para los otros. Me quedo unos segundos en posición y me muevo haciendo la misma estocada, en eso que, de pronto noto cierto temblor en mis pies. Miro al suelo para ver que estaba pasando pero no vi nada raro. Me quedé quieto con los brazos como.si quisiera mantener el equilibrio. Miro a Leticia por si ella lo notaba también. Ese temblorcillo fue muy débil pero en pocos segundos se volvió fuerte. Tiré en seguida la daga al suelo para acercarme a ella, asustandome ya que la tierra nunca había temblado. No dudé un segundo en tomarla de la mano para apartarla de ahí por si acaso. -¡Vamos!- estaba muy alarmado, una vez la tomé de la mano la llevé conmigo sin perder ni un segundo al árbol más cercano, sentándome para estar más seguro e indicando que se sentara ella también.

El relinchar de Luna hizo que mirara a la yegua con energía volteando la cabeza, todo el suelo temblaba. Pasé mi brazo por los hombros de Leticia por si tenía que protegerla sin producir ningún sonido de mi voz, solo miraba a todas partes sin entender que estaba pasando, asustado, el brazo con el que la abrazaba se mantenía firme... segundos después... nada... no pasó nada, simplemente la tierra tembló, nada más. Mi corazón aún estaba a mil por el susto que me pegué, respiraba con fuerza, sintiéndome confuso. La miro. -¿Estás bien?- le pregunté con una voz débil, me había preocupado por ella, se nota en mi rostro...

Entonces miro otra vez al rededor. -¿Qué es lo que acaba de pasar?- seguía teniendo la voz débil, intentando calmarme, es la primera vez que experimento algo como esto... que la tierra tiemble... me concentraba en calmar mi respiración y la vuelvo a mirar, otra vez con los rostros cerca y ya no sabía que sentir...

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Lun Nov 10, 2014 3:07 pm

Leticia observaba atentamente a su contrincante, intentando descifrar su mirada, que parecía buscar un punto para atacar, cuando parecía haberse decidido, se movió realizando la misma estocada que le había puesto como ejemplo. La joven realizó un rápido movimiento para tratar de bloquearlo, cuando sintió una especie de temblor bajo las botas, como si la tierra se estuviera moviendo bajo sus pies, lo que la hizo perder el equilibrio y tambalearse levemente, al principio no pareció muy grave, y Leticia pudo mantenerse derecha, aunque la espada trazó un arco hasta el suelo, donde quedó reposando. Leticia dirigió una mirada a Alonso, como para saber si él había sentido lo mismo. Entonces el temblor volvió, esta vez con más fuerza, y la obligó a tener que soltar el arma en el suelo. Estaba aturdida, pues nunca antes había visto nada que se le pareciera, aunque le sonaba haber leído algo sobre eso en algún libro. Alonso se acercó a ella rápidamente, y antes de que se diera cuenta la había cogido de la mano y la había conducido hasta un árbol cercano, sentándose él e indicándole a ella que hiciera lo mismo. Leticia se impulsó un poco, para quedar a su lado, totalmente paralizada por el miedo a lo desconocido, incapaz de hacer nada, mientras observaba el panorama a su alrededor.

Solo los relinchos de su yegua la hicieron darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, e hicieron a la joven sentirse apenada por el pobre animal, sintiendo el impulso incontrolable de correr a ella para ayudarla, pero su cuerpo no respondía. Sintió el brazo de Alonso por sus hombros, pero no se inmutó. Entonces, la pesadilla cesó, todo había quedado en silencio, un silencio sepulcral solo interrumpido por las hojas de los árboles meciéndose por el viento, nada más. Había pasado de cien a cero en segundos. El corazón de la chica se iba calmando, volviendo a su ritmo normal. Por fin había salido del trance, al escuchar a Alonso preguntar si estaba bien.

Sí... sí, ¿y tú? —pudo decir, con voz débil aún.

Entonces él se preguntó qué qué había pasado, mientras miraba al rededor. Leticia miraba hacia delante, paralizada, pensando y con la cabeza trabajando. Lo sabía, lo sabía, lo había estudiado alguna vez, uno de sus muchos tutores se lo había enseñado, lo que eso era...

Terremoto —exclamó de repente, nada más la palabra acudió a su mente, mirando a los ojos a Alonso, mientras el corazón le volvía a latir deprisa—. Ha sido un terremoto, recuerdo que me lo enseñaron alguna vez... Los terremotos son temblores de la Tierra, debido al choque de las placas de esta... —intentó explicarlo lo mejor que sabía y recordaba, acabando en un susurro la frase, mirando a los ojos a Alonso. Estaban tan cerca...

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Lun Nov 10, 2014 5:02 pm

Cuando me dijo si yo estaba bien le dije que sí con la cabeza en un movimiento algo rápido. Volví a mirar en rededor, que es lo que hay en la tierra para que se pueda mover porque esto no lo había vivido nunca.

De pronto la voz de Leticia me sobresaltó un poco, ya que no me esperaba que de golpe digera "¡Terremoto!" además nunca escuché esa palabra. -¿Terremoto?- pregunto extrañado mientras la miraba. Entonces me explicó lo que era un terremoto, temblores de tierra.por choque de placas. -Pero la Tierra es redonda, ¿como puede tener placas?- me la imaginaba como a una naranja, nada de placas...

Entonces mis ojos se encontraron con los suyos, olvidandome de lo que nos rodea y de lo que acabemos de vivir... tan cerca... mi corazón volvía a latir con fuerza, aumentando la de mi respiración... siento como aleja mi soledad... ya ni podía pensar... tan al alcance... no podía moverme, quería hacerlo pero no podía, me sentía dominado con su presencia... tan cerca... además no había quitado mi brazo de sus hombros, la otra mano la tenía apoyada en el suelo... y este lugar tan bello... por un momento mi instinto hizo que entrecerrara mis ojos, respirando cada vez más fuerte... y otra vez dolor... tan cerca, y sin embargo es como si hubiera un cristal en medio de los dos... tan cerca, mismo idioma y tan lejos... es como si ella fuera mi versión noble y femenina, incluso sin darme cuenta acabé separando un poco los labios pero... no podía, se veía en mi pecho que ya respiraba muy fuerte, quería quitar ese cristal que impedía incluso cualquier tipo de roce... acabé apartando mi cabeza de dicha cercanía... por qué... por qué tuvimos que nacer en mundos tan distintos y lejanos... volví mi cara, no quería que me viera con los ojos llorosos... me enamoro de una y la matan, me vuelve a gustar otra chica y es inalcanzable... quisiera saber el por qué me caen tantas desdichas... se escucha mi nariz en una inspiración que hago para intentar calmarme.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Lun Nov 10, 2014 5:28 pm

Ambos permanecieron paralizados, Leticia no sabía qué pensar ni qué sentir, pero su corazón parecía decidir por ella, pues latía tan deprisa que pensaba que hasta Alonso podría haberlo oído estando tan cerca. A la joven le costaba respirar, y lo hacía entrecortadamente, no podía responder a la pregunta de Alonso sobre las placas de la Tierra, simplemente su mente se había quedado totalmente en blanco. Ninguno se movió, pues ella se sentía absolutamente paralizada en el sitio. El brazo de él seguía sobre sus hombros, y parecía transmitirle una corriente de electricidad vibrante, que a la vez la hacía sentir bien, porque sabía que estaba ahí, por si algo pudiera suceder. Todos los sentimientos acompañados por el hermoso lugar en el que se encontraban, algo tan indescriptible que florecía en el corazón de la noble, vio como él entrecerraba los ojos levemente, y ella sin saber por qué lo imitó, sus respiraciones estaban tan cerca que se entremezclaban la una con la otra, por un momento todo parecía posible, parecía que podía hacerse realidad con solo salvar unos centímetros de distancia. Él separó un tanto los labios, y Leticia no supo qué hacer, pero acercó levemente su rostro, tan, tan cerca... Y al mismo tiempo tan lejos, que parecía increíble. ¿Cómo una cosa podía ser tan posible y tan imposible al mismo tiempo? Se suponía que ella era noble, que se tendría que casar con algún otro hombre noble, de buena y adinerada familia, pero no se imaginaba sentir todo aquello por cualquier desconocido... De repente, Alonso volvió la cara, rompiendo la conexión visual, y Leticia bajó los ojos, y se le encendieron las mejillas. Estaba tan avergonzada... Y tan triste. Giró la cabeza para mirar al frente, mientras los ojos le brillaban levemente. Se contuvo, suspiró para liberar todo el aire que estaba conteniendo, cerró un momento los ojos, y cuando los abrió siguió mirando hacia el frente, para que él no le notara la tristeza.

Las... las placas —trata de explicar, para olvidar un poco el momento, con voz entrecortada—, son las causantes de que halla... de que halla montañas y... y eso —no podía continuar hablando, pues la voz no le salía.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Lun Nov 10, 2014 6:08 pm

Las placas... se me olvidó por completo el tema... ahora mi mente no se podía concentrar en otra cosa que no fuera ella y en lo que estuvo a punto de acontecer... ni siquiera había estado tan cerca de Aurora como lo había estado con ella. Miré al frente, tenía miedo de que descubriera que esto me dolía. No podía hablar, o respiraba con fuerza o no me salía el aire... no entendía por qué la vida era tan injusta... miro al suelo como si en el hubiera respuesta alguna. Mi mirada se desvió a ella por uno o dos segundos volviendo al frente. Entonces inspiré para hablar. -Lo siento... - al fin pude hablar, ella es noble, seguro que su familia la casa con otro por dinero... ¿Y si cuando eso ocurra la tratan mal?¿y si no la van a querer y acaba con muchas otras? Es algo que no podía soportar, que ella tuviera ese destino... ahora, por primera vez en la vida, deseaba ser noble para estar con ella sin problemas, pero la realidad era la realidad... la volví a mirar, deseando que no tenga ese futuro tan malo, que quien tenga la dicha de tenerla la ame y haga que ella lo quiera a él, aunque me duela, solo le deseo lo mejor. Ojalá pudiera vencer esa barrera... si tan solo pudiera romper aquel cristal frío... tan solo unos segundos... Algo mejor que nada, pero no haré nada que no quiera ella. Tras mirarla ese pequeño rato, bajé un poco la mirada, para luego volverla a levantar, percatandome de que a ella también le dolía esto... entonces, con la mano del brazo con el que la abracé le aparte un poco el cabello para que sepa que no es la única que padece

De nuevo mi corazón regresaba al día nublado aunque hiciera sol... Al menos no estábamos solos en esto, se que ahora sentimos lo mismo... ¿Como se puede querer a algún tan rápido? -Me pregunto cuando llegará el día en el que se rompan las barreras que separan nuestras clases sociales en mundos distintos... - no puedo ocultar el dolor en mi voz, ya me daba igual que me viera con mis ojos así, sentimos la misma pena, no hacía falta ocultarla... aún seguía mi mano en el mismo lugar como si sujetara una cortina celestial para ver el paraíso...

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Leticia de Santillana el Sáb Nov 15, 2014 9:20 am

Off: Perdona la tardanza, estaba con varios exámenes.

On:

Ambos permanecieron en silencio, Leticia se veía incapaz para hablar o apenas decir alguna cosa. Entonces la joven giró los ojos para mirar a Alonso, que miraba al frente, y ella volvió a hacer lo mismo, respirando profundamente, tratando de despejarse de alguna manera, pues se sentía muy agobiada.  Entonces escuchó al chico decir un "lo siento". Ella también lo sentía, pero se veía aún incapaz para contestar. No quería hacerse ilusiones ni ilusionar a Alonso, pues bien sabía que su madre la casaría con cualquier noble de buen rango, y tendría que irse de la Villa para vivir con él y darle hijos para continuar el linaje. Siempre había sido así, ¿no? Pero era algo que veía tan lejano que no se podía pensar casada aún, pero era la realidad. Ya tenía dieciocho años, la edad perfecta para buscar pretendientes según su madre le había dicho varias veces a lo largo de sus diecisiete años,y hasta un poco durante los dieciséis. Leticia sentía como la tristeza se apoderaba de su corazón liberal y aventurero. Entonces sintió la mano de Alonso apartándole un poco el cabello, lo que la reconfortó y la hizo recordar que él seguía ahí con ella.

Leticia se esforzó en esbozar una sonrisa para él, para que viera que ella también estaba con él. Alonso se preguntó cuando llegaría el día en que se rompiera la barrera de clases sociales. Leticia no podía estar más de acuerdo, lo que no dudó un segundo en expresar:

Pensamos lo mismo, pues yo también me hago esa pregunta —y levantó la mano para llevarla a la mejilla de él. Fue un impulso, algo inesperado. Pero no se arrepintió.

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Re: Clases de esgrima (Alonso de Montalvo)

Mensaje por Alonso de Montalvo el Sáb Nov 15, 2014 10:08 am

Off: Don't worry

On:

Como pensaba, compartimos la misma manera de pensar, el mismo idioma y sueños, su respuesta me lo confirmó aún más, no era justo que dos personas tan iguales las separe el hecho de haber nacido en una familia u otra,.¡que mundo más feliz si esta división no existiera! Pero muchos se inclinan a la codicia, por eso está la situación actual, está claro que jamás la juntarán conmigo, según tengo entendido, la mujer adquiere la clase social de su marido una vez casada, dudo que su familia decida optar por la vida plebeya por cuestión de riquezas. Sentí su mano en mi rostro... tan cálida... lo suficiente como para encender un ligero fuego que empujaba simplemente a romper esa barrera, aunque fueran por unos segundos, se podía romper por un momento, aunque nadie se entere, aunque digan que la barrera nunca se ha roto, nosotros sabríamos que por un momento nosotros la pudimos romper. Me quedé de nuevo paralizado, mi corazón estaba a mil, me ponía nervioso, no sabía que hacer... la miraba a los ojos, inconscientemente me volvía a acercar, mi corazón me decía "una vez... solo una vez... " también acabe acariciando su mejilla, no podía controlar mi mano y cada vez que nos veamos diríamos "solo por una vez, la barrera se rompió..." volví a acercarme como antes, muy poco a poco, volviendo a entrecerrar mis ojos, doblando un poco la cabeza sin parar de acariciar su rostro con toda la suavidad del mundo, como si fuera del material más frágil del mundo.

Ya estaba tan cerca que llegué a cerrar los ojos, sin darme cuenta rocé sus labios con los míos. Me aparté un poco para volverla a mirar al notar ese roce. Me quedo unos segundos así hasta que me decidí. Con valentía me acerqué a ella rápido para que no me cupiera duda en mi mente... al fin rompí ese cristal tan fino, por este momento, por este beso, dos mundos tan distintos han podido unisre... nunca supe lo mágico que fueran este tipo de besos, capaces de hacer que el mundo gire mucho más rápido, como si el espacio se fundiera con el tiempo, solo existiamos nosotros, ni siquiera el mundo existe... solo nosotros. Con uno de mis brazos la abrazo mientras que la otra mano acariciaba la raíz de sus cabellos, como si los peinara. Mantenía los ojos cerrados todo el tiempo, sintiendo únicamente sus labios unidos a los míos. Descargaba en ese beso todo el amor y felicidad del momento. Su cabello me resultaba más suave que la seda o el tejido más suave que pudiera existir... su aroma mejor que el de cualquier flor, que el de cualquier rosa, su piel, la notaba tan delicada, más que la porcelana... me sentía como estar en el cielo con ella... cada beso me empujaba a liberar mis sentimientos, es un regalo, un ángel venido únicamente para mí... no quería parar, oía música sin haber instrumentos, música más bella que cualquiera que se pudiera componer, el arte mejor creado, la criatura más bella del mundo, un ángel liberador de mi pesar...

Estuve así como cinco minutos, hasta que poco a poco frenaba, hasta paralizar el beso, separandome poco a poco, al igual que iba abriendo los ojos hasta que la pude volver a mirar... Sonreí con alegría, muy seguido apoyé mi frente en la suya... -Creo que por un momento nosotros hemos podido romper esa barrera... aunque haya sido uno... - quise transmitir lo que pensaba y sentía... ya nadie nos podrá quitar este recuerdo. Enderezco mi cabeza, feliz de que por un momento nos hemos unido...

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